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2a. Ordinario año impar (Id=91) [col][ofre][pref][com][despcom]
Mírame, Dios mío, y ten piedad de mí, que estoy solo y
afligido. Mira mis trabajos y mis penas y perdona todos mis pecados.
Sal 65,4. Omnis terra adóret te, Deus, et
psallat tibi; psalmum dicat nómini tuo, Altíssime
Oremos:
Señor, nos acogemos confiadamente a tu providencia, que nunca se equivoca; y te
suplicamos que apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquellos beneficios
que pueden ayudarnos para la vida presente y
Por
Amén.
Es mediador de una alianza mejor
Lectura de la carta a los Hebreos
8, 6-13
Hermanos: Jesús ha recibido un ministerio tanto más elevado
cuanto que es mediador de una alianza superior y fundada en mejores promesas.
En efecto, si la primera alianza hubiera sido perfecta, no habría sido
necesario buscar una
segunda. Pero es un reproche el que les Dios hace cuando dice:
"Vienen días, dice el Señor, en que yo haré con el pueblo de Israel y de
Judá una alianza nueva; no como la alianza que hice con sus antepasados cuando
los tomé de la mano para sacarlos de Egipto. Ellos no fueron fieles a mi
alianza y por eso los rechacé, dice el Señor.
Pero ésta es la única alianza que yo haré con el pueblo de Israel después de
aquellos días, dice el Señor. Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en
su corazón; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Nadie tendrá ya que
instruir a su hermano diciendo: "Conoce al Señor", porque todos me
conocerán, desde el menor hasta el mayor. Pues yo perdonaré su maldad y no me
acordaré de sus pecados".
Al decir alianza nueva, Dios ha declarado vieja a la primera; ahora bien, lo
que se vuelve viejo y anticuado, está a punto de desaparecer.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 84, 8 y 10.11-12.13-14
El amor y la fidelidad se encuentran.
Misericordia et veritas obviaverunt
sibi./
Muéstranos, Señor, tu amor y danos tu salvación. Sí, la
salvación está cerca de los que le honran, Dios habitará en nuestra tierra.
El amor y la fidelidad se encuentran.
Misericordia et veritas obviaverunt
sibi./
El amor y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz
se abrazan; la fidelidad surge de la tierra y la justicia se asoma desde el
cielo.
El amor y la fidelidad se encuentran.
Misericordia et veritas obviaverunt
sibi./
El Señor también nos dará la lluvia y nuestra tierra dará su
cosecha; la justicia irá delante de él y seguirá su camino.
El amor y la fidelidad se encuentran.
Misericordia et veritas obviaverunt
sibi./
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, Aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la
vida.
Alleluia. Deus erat in Christo
mundum reconcilians sibi, et posuit in nobis verbum reconciliationis. Allelulia.
Aleluya.
Llamó a los que quiso y los hizo sus compañeros
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
3, 13-19
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús subió a la montaña, llamó a los que
él quiso y se acercaron a él. Designó entonces a doce, a los que llamó
apóstoles, para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar con poder de
expulsar a los demonios. Designó a estos doce: A Simón, a quien dio el
sobrenombre de Pedro; a Santiago, el Hijo de Zebedeo y su hermano Juan, a
quienes dio el sobrenombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés,
Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el
cananeo y Judas Iscariote, el que lo entregó.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Señor,
llenos de confianza en el amor que nos tienes, presentamos en tu altar esta
ofrenda, para que, tu gracia nos purifique por estos sacramentos que ahora
celebramos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Jesús, buen samaritano
En
verdad es justo darte gracias, y deber nuestro alabarte, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno, en todos los momentos y circunstancias de la vida, en la
salud y en la enfermedad, en el sufrimiento y en el gozo, por tu siervo, Jesús,
nuestro Redentor.
Porque él, en su vida terrena, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos
por el mal. También hoy, como buen samaritano, se acerca a todo hombre que
sufre en su cuerpo o en su espíritu, y cura sus heridas con el aceite del
consuelo y el vino de la esperanza.
Por este don de tu gracia, incluso cuando nos vemos sumergidos en la noche del
dolor, vislumbramos la luz pascual en tu Hijo, muerto y resucitado.
Por eso,
unidos a los ángeles y a los santos, cantamos a una voz el himno de tu gloria.
[Misa]
Yo te invoco, porque tú me respondes, Dios mío; inclina el
oído y escucha mis palabras.
Sal, 22,5. Parásti in conspectu meo
mensam, et calix meus inébrians quam praeclarus est
o bien/
Nos cognovimus et credídimus caritati, quam Deus habet in nobis
Oración después de la Comunión
Oremos:
Guía, Señor, por medio de tu Espíritu a los que has alimentado con el cuerpo y
la sangre de tu Hijo; y haz que, confesando tu nombre no sólo de palabra y con
los labios, sino con las obras y el corazón, merezcamos entrar en el Reino de
los cielos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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